La verdad sobre mentir a una persona con Alzheimer.

Sentada en la consulta del neurólogo con tu madre, ella le explica que se ocupa de su casa, cocina para ti y sus nietos cada día y además os guarda un tupper para que tú te lleves al trabajo.

En ese momento ojiplática, la cortas y le aclaras al doctor que la que cocina en casa eres tú, porque tu madre ya no se acuerda.

Muchas veces los profesionales de la salud o trabajadores sociales te habrán recomendado que le mientas a tu familiar para no alterarle o hacerle sentir mal. Entonces te preguntas, ¿si el que miente es mi familiar, porque debo mentir yo? ¿No será mejor explicarle la realidad?

Mentir, no sólo es no decir la verdad, también significa ocultar la realidad o una parte de ella.

Según los expertos existen dos tipos de mentiras,  las que surgen de tener una imaginación fabulosa (inventarnos un cuento o una historia), o a las mentiras morales.

Las mentiras morales dan respuesta a las siguientes situaciones:

  • Evitar un castigo
  • No sentir vergüenza
  • Mantener su autoestima
  • Miedo
  • Imitación
  • Conseguir lo que quiere
  • Búsqueda de amor
  • Exigencia.

A continuación voy a contarte porque es necesario mentir o seguir el discurso a un enfermo de Alzheimer o demencia y cómo hacerlo de una forma respetuosa tanto para el enfermo como para mí.

A todos nos han enseñado que mentir a los demás está mal. Cuántas veces habrás escuchado el cuento de Pedro y el lobo?  ¿Y te acuerdas de Pinocho? Tiene consecuencias terribles, aparte de crecerte la nariz, si mientes eres deshonesto, tienes intenciones ocultas y pretendes salir victorioso sin aceptar la realidad.

 ¿Pero se le ha dado el mismo valor al autoengaño? Autoengañarse también es mentir, pero a uno mismo.

Un enfermo de Alzheimer o demencia tiene una enfermedad neurodegenerativa que le produce una afectación de la memoria, alteración de la capacidad de atención y percepción, del reconocimiento de enfermedad (anosognosia), capacidad empática, …. Y  pérdida progresiva de la capacidad de comunicación efectiva. Este último es un síntoma especialmente frustrante y angustioso para el enfermo especialmente en etapas iniciales.

Para el cuidador, también lo es. A veces cuesta darse cuenta de cuánto nos está afectando este síntoma a los dos.

Si cuando me comunico (eso también incluye escuchar) con mi familiar no tengo en cuenta que la persona que miente es un enfermo de Alzheimer le voy a dar un valor equivocado a la mentira. No es mentir es SU REALIDAD.

Si  no lo tengo en cuenta me estoy autoengañando y intentando mantener un nivel de interacción que ya no es posible

Una vez que lo sé, ¿Voy a seguir luchando por tener razón? Voy a seguir luchando por decir la verdad? Ninguna de las mentiras de un enfermo de Alzheimer mayoritariamente está basada en los aspectos morales que he detallado al inicio. Las mentiras de un enfermo de Alzheimer se construyen teniendo como base unas capacidades neurológicas alteradas.

Del mismo modo cuando miento o adapto el discurso a la realidad mi familiar tengo que conocer mi propósito para que traicionar mis valores no me suponga un problema. A menudo siento que engañar a mi familar es traicionar su confianza. Es provocar que empeore en su evolución.

El propósito de la mentira en esta etapa esta ligada con favorecer su bienestar, no tratarles por necios.

Llegados a este punto, y si tenemos en cuenta que la enfermedad de nuestro familiar no va a mejorar. Te planteo 3 preguntas para que cada una valore si es posible adoptar esta actitud en la relación con la persona a la que cuidas:

¿Quisiera yo, cuando mis capacidades estén alteradas que me recuerden constantemente que estoy equivocado?

¿Quisiera yo, cuando me cueste gestionar mis emociones que me expliquen cosas que no sea capaz de afrontar?

¿Qué te preguntes qué sentido tiene la verdad si puede causar malestar a alguien que no está siendo capaz de manejar la información de forma adecuada?

Qué cada uno se responda conociendo sus valores. Pero no recordar cuando hablo con mi familiar que tiene Alzheimer y que sus capacidades están alteradas también es una forma de autoengañarse. No es tú culpa, afrontar las cosas es difícil y doloroso. El camino de la aceptación te ayudará a romper creencias que hoy no te ayudan.

Mi familiar tiene Alzheimer. Mentir está mal. Mentirle, puede ayudarnos a los dos.

La comunicación con un enfermo de Alzheimer o demencia (aunque a mí gusta aplicarlo a toda la humanidad) debe ir más allá de las palabras El 80% de la comunicación es no verbal, es decir, es casi más importante lo que hacemos mientras hablamos que lo que decimos.

Si has discutido mucho con tu pareja, hijos o compañeros de trabajo lo sabrás. Quizás hasta hayas tenido la suerte de revisar tu forma de entender la comunicación antes de encontrarte en esta encrucijada.

Sino, ahora es el momento.

Para comunicarme eficazmente con un enfermo de Alzheimer o demencia es más importante que me fije en cómo se siente que en lo que dice.  Sino puedo caer en el error de sentirme muy ofendido.

De igual forma, para comunicarme desde el respeto hacia mí y hacia mi familiar debo fijarme en cómo me siento antes de responder.

No te pido que mientas siempre, te pido que valores cuando es útil poner toda la información sobre la mesa y cuando no lo es.

Te pido que valores si  vale más la pena relacionarse desde el sentir que desde el saber.

Quizás así me sea más fácil atender a situaciones tan complejas como las alucinaciones o los delirios. 

Te pongo un ejemplo, ante el delirio de tu familiar que te dice “No he cerrado las gallinas en el corral” puedo contestarle,  “ay, tranquilo, ya avisé al mozo para que las guardara y me ha dicho que están bien”. Tu familiar se sentirá más tranquilo, quizás me cueste unos cuantos intentos y argumentaciones, pero en muchas ocasiones responder de acuerdo con SU REALIDAD evitará trastornos de conducta y no desconfiará de ti.

Todo dependerá del nivel de interacción real con tu familiar. Sólo tenemos que aprender a detectar que hay en el fondo para poder comprender al otro y decidir entonces que contestamos o que callamos.

Las personas, como comentaba en el artículo “7 frases que escuchas cuando cuidas de un familiar con demencia”, no hemos sido mayoritariamente bien educadas en una comunicación asertiva que permita relacionarnos desde la empatía y los límites. Tendemos a comunicarnos desde la razón. Prestando poca atención a el impacto que tiene en nosotros la comunicación no verbal, que supone un 80% del mensaje que transmitimos” y nos fijamos principalmente en las palabras, su significado y nuestra interpretación que en la mayoría de ocasiones está sesgada por nuestros propios aprendizajes.

La comunicación con un enfermo de Alzheimer o demencia implica ser capaz de por un lado:

  • Aprender a fijarse en los elementos no verbales de la comunicación por encima de los verbales (lease observar y sentir antes que escuchar)
  • Ser capaz de reconocer mis propias emociones y sensaciones antes de contestar o entender.

Soy perfectamente consciente de la dificultad de llevar a cabo estos dos puntos cuando no estas tratando con un paciente propiamente dicho sino con un familiar al que has conocido, con el que te has emocionado, aprendido, enfadado, discutido, y vivido un sinfín de situaciones. Al que sin querer juzgas y te ha juzgado, interpretas y eres capaz de avanzar que va a decir o hacer antes de que pestañee.

La complejidad de las bases de vuestra relación, y el contacto diario hace que sea costoso plantearme y variar mi forma de comunicarme con la otra persona.

Pero antes de intentar cambiarlo todo de una vez, puedo ir gestionando pequeños cambios en situaciones concretas.

Todas las situaciones y cuestiones planteadas se pueden solventar con una mentira. Si, como lo oyes. Cuando hables con tu familiar no te fijes en lo que dice, fíjate en cómo está. ¿Qué siente, si esta tranquilo, nervioso, contento, temeroso? Y responde a esa emoción, no a lo que dice. Por lo tanto, si su madre ha venido a verlo (aunque falleciera ya hace 30 años) y está tranquilo. Pues bienvenida la madre que le “parió”. A mi me gustaría a veces también saber que alguien que hace tiempo que no está me cuida. Si en cambio, viene alguien que le altera porque cree que le quieren hacer daño, entonces recuerda que aquello es real y poco a poco métete en el problema para tu mismo resolverlo y aportar calma.

En los casos descritos te pido que mientas, es decir, que no uses tu razón para hablar y responder, sino tu corazón, para ayudar a situar a tu enfermo en una realidad que le aporte bienestar. Que te fijes en tus emociones también y las uses para ayudarte a ti y al otro.

Que agotador es intentar convencer a alguien que no me entiende (como en una relación tóxica), porque desgastarme intentando tener razón. Cuando empiezas a aprender a relacionarte desde la empatía, te das cuenta de que es más fácil, que el otro conecte contigo.  Y tu no quemas tu energía en algo que no tiene solución.

Plantéate este cambio desde la pérdida, ya no puedo comunicarme contigo como antes, pero voy a aprender algo nuevo de mí y de ti. Quizás me sorprenda el resultado.

Si soy capaz de dejar a una lado la creencia que si digo mentiras nadie me hará caso o que estoy fallando a mi pareja o padre/madre me daré cuenta de que en realidad le estoy amando más que nunca. ¿Quiero amarle más que nunca?

Si leyendo este artículo algo en ti se ha removido, tranquila no te sientas culpable por no empatizar con tu familiar las 24h del día. Todo es un proceso y tampoco se trata de ser perfectos. Simplemente planteándote este punto de vista ya te acercas más a el trato respetuoso hacía tu familiar y hacía ti mismo. Equilibrando energías.


Por favor, si te sientes identificado déjame en comentarios frases que también te hayan hecho sentir así. Me encantará leerte y poder darle la vuelta junt@s.

Con el tiempo y un aprendizaje eficaz en Inteligencia emocional poco a poco irás resolviendo situaciones que suponen un gran desgaste. Igualmente y aún si no lo consiguieras, la enfermedad por si sola te va llevando a cambiar de estrategia constantemente. Los síntomas irán avanzando en el tiempo, y habrá estrategias concretas que tendrás muy por la mano y otras que ya no serán necesarias.

Cuidar desde el respeto a ti mismo, sintiéndote amado y respetado por ti, y amando y respetando a la persona de la que cuido siempre será un camino mucho más agradable que mantener la lucha.

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