Prográmate para ser la cuidadora que necesitas ser.

Estoy segura de que cuando eras pequeñ@ no soñabas con ser cuidador@. Estoy segura de que no te has preparado para ello.

El 99,9% de los cuidadores se adaptan a una realidad que no eligieron. Si cuidas de tus padres y tienes hermanos seguro que tu eres uno de los que más se implica y por lo tanto más se sobrecarga. A veces aún teniendo hermanos eres el único que está vinculado con el problema. Si no tienes hermanos, no puedes compartir la carga, la tristeza, ni los logros con nadie más.

Si es tu pareja, quizás tus hijos te estén demostrando el amor que sienten por ti y por su padre/madre. Si no hay hijos, puede que algún otro familiar te este ayudando. Y así infinitas posibilidades.

Cuidar de un familiar con demencia es algo que nos sobreviene, para lo que no nos prepararon. La forma de vivir que tenemos ahora, alejados de la familia, no vinculados a los problemas, todavía nos resta más aprendizajes. Orientados al ocio, al placer y poco preparados para afrontar de una forma abierta el duelo.

Toma una libreta, los siguientes consejos te ayudaran a liberarte de la rabia, de la culpa y podrás avanzar hasta un nivel de cuidador en el que sentirás mayor sensación de paz y sentido de causa:

1. Define tu visión de CUIDADOR@ . Como te comentaba, ser cuidador de tu familiar es algo que aparece sin más. No es algo que esperas ser. ¿Te sientes frustrado por no poder seguir con tu vida con normalidad? ¿Quizás no sabes reconocer o  cómo actuar ante la demencia?

Infórmate sobre los aspectos más importantes y imagina que tipo de cuidador querrías para ti si tu tuvieras Alzheimer o demencia. ¿Cómo serias? ¿Amable, paciente, alegre, comprensivo, cariñoso…? Define que tipo de cuidador querrías ser si fueras tu el enfermo.

2. Recuerda cuál es tu propósito. Tu propósito son las razones contundentes por las qué  mantienes cuidando. Tener claro cuál es te ayudará a marcar qué camino quieres seguir y a elaborar tu estrategia para mantenerte equilibrad@ la mayor parte del tiempo.  

El amor y las ganas de devolver el cariño recibido seguro que forman parte de las razones para mantenerte ahí a pesar de lo agotad@ que estés y es que después de lidiar con un duro día de trabajo o los mil y un fuegos que has tenido que apagar, debes tener grandes motivos para dar tanto. 

Para conocer mejor tu propósito, describe porqué y para qué quieres aprovechar esta situación. Piensa en qué te da energía, que te empodera.

3. Elabora tu estrategia.  Haz una lista con pequeñas acciones y gestos qué pondrás en práctica.  Como por ejemplo cogerle la mano a tu familiar cuando este nervioso intranquilo o  bromear con él cuando manifieste alguna queja hacía ti.  Ponte pequeños objetivos  es difícil gestionar la frustración de que el otro no te entienda, o no te valore, pero más vale un pasito cada día que una carrera de fondo. 

Pregúntate que hábitos positivos y medidas pueden ayudarte a conseguir tu visión del cuidador. Esta será tu receta. Valora tu esfuerzo y actitud al final del día. Actúa con la compasión y el respeto que tu y el otro necesitáis.

4.  Rebaja tu nivel de tolerancia. Siempre he defendido que uno de los principales objetivos de vivir, debe ser  estar en paz la mayor parte del tiempo posible. ¿Porqué debería cambiar ahora? Precisamente en los momentos difíciles es cuando vale la pena plantearme dónde voy a poner mis esfuerzos y PARA QUÉ .

Valora que aspectos son realmente importantes en tu día a día y el de tu familiar y céntrate en ellos. A veces queremos abarcar mucho, y no conseguir nuestros objetivos nos generará sensación de malestar, incluso culpabilidad. Me enfadaré con mi familiar por no cooperar conmigo y conmigo misma@ por no conseguir todo lo que me propongo.  Si hay aspectos del cuidado que me sobrepasan o no estoy obteniendo resultados, quizás es el momento de delegarlos a otra persona o a un profesional.

5. Rebobina, y reaprende sobre ti, sobre el otro. Quizás una de las peores cosas que nos pasan cuando cuidamos de un enfermo de Alzheimer o demencia es que seguimos proyectando nuestra relación del pasado en el presente. Pero mi familiar ya no es exactamente el mismo. Agradece, acepta y perdona y lleva esta nueva relación hacía el ahora. Tu ya no eres aquella persona, el otro tampoco, no traigas vicios del pasado a un presente distinto.

6. Desbloquea tu miedo. Permítete reconocer tus miedos ¿A que le temes? ¿A no recuperar tu vida? ¿A perderte? ¿A no hacer suficiente por ayudar a tu familiar? ¿A verle sufrir? 

Esto es duro, no nos vamos a engañar, pero bloquear tus emociones solo va ha hacer que se desborden. Háblale al miedo de lo que tu sientes y no huyas de él. El miedo te va a acompañar en esta etapa de muchas formas.  Reconoce lo que sientes y recuerda que pesar del miedo vas a salir adelante. Reflexionar sobre tu dolor te ayudará a tomar mejores y más rápidas decisiones. 

7. Entra en la energía del amor. Quiérete a ti mismo, a tus logros y a tus errores, este es un camino lleno de altibajos, y cada día es un buen día para agradecerte y recordarte porque estás aquí. A veces a la tercera vez que tu familiar te haya preguntado a qué hora come, no serás tan amable como quisieras, o cuando le pidas que se duche y te conteste que ya lo ha hecho, puede que sientas como te enciendes.

 Piensa en qué valores te hacen ser un buen cuidador. Transmite ese amor al otro también. No podemos luchar contra el olvido, contra el dolor, contra el miedo. Pero mientras nos amamos, el dolor es menos dolor.

8. Actívate físicamente como cuidador. Toma acción. Un cuidador activo, esta presente de forma consciente, pero también delega y toma tiempo para cuidar de sí mismo.  

La actividad física es pura química, reducirás los niveles de cortisol relacionado con el estrés y aumentaran tus endorfinas para mayor sensación de bienestar. Sé que no tienes tiempo, y qué además al final del día estás agotad@,  pero 10 minutos de ejercicio por la mañana, cuando todo está en calma es suficiente para cargarte las pilas.

8. Conecta con tu círculo. Rodéate de forma presencial y virtual de personas que sumen. Cuidadores afines que te comprenden,  pero también amigos, familiares y referentes que te llenen. Sentirte apoyado y también compartir otras inquietudes aparte de las de cuidar te mantendrá conectad@ a tu vida. Eres cuidador@ pero, también más cosas, ¿verdad?

9. Actúa coherente con tu visión. No dejes de ser tu,  recuerda que valores están presentes en tu visión del buen cuidador.  Siempre que en tu vida te rijas de acuerdo a tus valores, te sentirás mejor, sentirás que tu vida, tu misión tienen sentido. Algunos de los valores más importantes son la gratitud, el respeto, la justicia, responsabilidad… No pierdas de vista los tuyos y no te dejes llevar por lo que pasa a tu alrededor.

 Te animo a qué definas y elabores tu propio guión. Definir y crear tu propia guía te ayudará a gestionar mejor mis emociones y mis propias acciones.

 

Por favor, si lo que acabas de leer te hace conectar contigo o incluso intentas seguir mis recomendaciones déjame en comentarios tus sensaciones. Me encantará leerte y poder avanzar junt@s.

 

En este camino de cuidar, vas a poder generar muchos autoaprendizajes si miras hacía aspectos que a veces dejamos ocultos. Siempre aprendemos, pero mejor antes que después, ¿no crees?  El día a día, muchas veces no me deja espacio para la reflexión, pero quiero que recuerdes que TU ERES LA ÚNICA PERSONA QUE PUEDE MEJORAR LA FORMA DE VIVIR Y SENTIR ESTA EXPERIENCIA, los demás sólo te apoyamos, te acompañamos.

 

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